Timoteo Carrillo
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La antártica empieza aquí, por Aloysus Acker Estimado Aloysus: Decidí comentar tu libro sin detenerme en sus influencias (y menos todavía en aquella que tanto se ha mencionado) porque tu propósito, sin duda, es que los lectores reconozcamos ...
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Final del juego

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Bueno chic@s me toca dejar el pelotón. Ha sido un honor compartir esta cacería con los once participantes. Les deseo mucha suerte a Nika, Blue, Aloysus, Lovecrash, Mahout y Random de cara al cierre del concurso y espero que cada uno siga con sus proyectos, más allá del resultado. A Guadalupe, Alberto y Martín quiero agradecerles la dedicación; me guardo como tesoro muchos de sus consejos y valoraciones para mis futuros cuentos. Deseo agradecer muy especialmente a quienes dejaron sus comentarios en mi blog y contribuyeron con sus observaciones y sus críticas a llenar de sentido los textos publicados. La experiencia de este taller me ha servido para entender aquellos aspectos de mi escritura que pueden ser mejorados o trabajados con mayor profundidad. Creo que no se puede pedir más.

Un abrazo a todos, allá donde se encuentren.

Timoteo Carrillo

Ejercicio 4

Ejercicio 1 Comentario »

La perspectiva aérea de MBP es ligeramente engañosa. Lleva a pensar que esos valles y montañas se pueden recorrer con soltura. Pero al hacer pie en el terreno la geografía nos reserva pequeños misterios que inquietan la forma de nuestro recorrido. Las montañas no tienen dimensiones colosales, son sierras de poca altura y pendientes muy pronunciadas. El camino hacia sus cúspides nos estimula y en la subida crece la expectación. Al alcanzar la cima descubrimos que el descenso será vertiginoso, bajamos como de una montaña rusa, sin respiro, hacia el efecto final que es, acaso, el mejor premio. La geografía de MBP está dispuesta de tal manera que los pocos valles que existen den un respiro al caminante, ralenticen su marcha y lo preparen para subir nuevas sierras.

Las primeras seis unidades geomorfológicas* nos acercan a un mundo de flora variada, el clima transmite melancolía, la muerte está presente porque allí hay mucha vida en juego y la subsistencia a veces puede estar sometida al azar.

El segundo grupo** no tiene valles y tampoco los necesita. Se trata de cinco sierras pequeñas que podemos subir sin prisa. Hay una quietud monástica, la soledad se nos mete en el cuerpo y la llevamos hasta el final. Nos quedamos con la sensación de que el paisaje se nos repite y que es fácil prever la forma de estas sierras porque todas se parecen.

En el último grupo hay montañas y valles***. La atmósfera se enrarece, las especies se multiplican y el entorno varía. La muerte tiene rostros, vemos que los animales se devoran entre ellos y la supervivencia ya no es azarosa sino calculada. El relieve hace que se pueda observar un mismo sitio desde diferentes perspectivas.

Volvemos a la vista aérea y conjeturamos un paisaje más ordenado. Hacemos un enroque, poniendo uno de los valles al final y colocando la última sierra yerma entre dos más pobladas. Quitamos dos sierras de entornos similares del segundo grupo y en ese espacio imaginamos una montaña inédita, potente y sólida en su forma. Con flora y fauna nueva pero capaz de subsistir en la naturaleza de MBP.

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* El jugador, Cuidados, El vino de los dolores exquisitos, El cielo en otro lugar, Revancha, La certeza del sepulturero. ** Hábitos de ausencia, Rosas en un mar de estiércol, Desvaríos y evocaciones, Del otro lado, Como un gato extraviado. *** Excesos, Si alguien muere una noche, Liberación, Final ordinario para una desidia más, Rattus, Decisión.

Ejercicio para nominados

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Eliseo tiene un plan

Creo que tengo todo. Veamos, el líquido anticoagulante, trozos de pescado que apesta y un par de guantes. No necesito nada más. Fue una suerte que ayer Javier se pasara todo el día en la Facultad, no es fácil entrar en su habitación y mucho menos tocar alguno de sus queridos libros. Me acuerdo de los dibujos y me entran ganas de vomitar. No entiendo cómo Javier puede leer sobre esos bichos, son repugnantes, alguien se lo tendría que decir de una buena vez: estás como una puta cabra, loco de remate, más que enfermo. En uno de los libros lo decía bien clarito, estas inmundas comen de todo pero lo mejor es darles alimentos que tengan vitaminas. Alimentos con vitaminas es lo que les voy a dar, eso sí, mezclado con abundantes dosis de anticoagulante. Primero se les contaminará la sangre, después aparecerán las hemorragias y por último la falta de oxígeno. Maravilloso. Lástima que el proceso es rápido, el líquido actúa de inmediato. Será sin dolor como una anestesia dulce. Eso es lo malo, que no sentirán nada, ni siquiera sufrirán. Yo sé quién va a sufrir cuando aparezca con mi trofeo de guerra, le voy a mostrar un par de cadáveres cuando esté desayunando, así se le atraganta la tostada. Mirá qué pena Javier, todas muertas, ¿las tiramos a la basura o las sepultamos en el patio? ¿O las cremamos y esparcimos sus cenizas? Imbécil. Seguro que no duerme en toda la noche, a ver si conoce lo que es pasarse una madrugada entera sin pegar un ojo, escuchando el repiqueteo de esas patas inmundas en el entretecho. Lo peor no son los ruidos, son esos malditos silencios, cuando dejan de correr y de raspar las vigas con sus lomos peludos y se meten en sus madrigueras, todas amontonadas en el mismo sitio, babeándose el cuerpo mientras duermen, dueñas de la noche detrás de estas paredes mugrientas. Eso es lo que me saca de quicio. Pero en unos días todo habrá terminado, se las voy a mostrar una mañana cuando esté tomando el café y mejor si es fin de semana así tiene tiempo de recapacitar. Y que vea quién manda en esta casa. Yo soy el amo. Él es la rata.

(Personaje del cuento Rattus)

Ejercicio 3

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Ya era de noche cuando decidí entrar a Pickwich para refugiarme de aquel cielo encapotado que amenazaba con descargar una buena tormenta. Había poca gente en la librería. Mis ojos, habituados a resbalar en el entorno y fijarse directamente en los libros, esta vez se paralizaron en el hombre del gabán.

Flaco y ligeramente encorvado, el tipo me impresionó por su manera rabiosa de resoplar en todas direcciones, como si no hallara el objetivo de su odio y estuviera disparando a ciegas los aires de su furia. Inspeccionaba los anaqueles con una concentración de cejas recias pero su mirada parecía no estar allí. Una muchacha pasó a su lado y rozó la esquina de su hombrera, el tipo giró y pude ver con claridad la frente engrasada por el sudor y el temblor nervioso de sus párpados; parecía haber liquidado un asunto de vida o muerte. La chica se disculpó y él le devolvió una sonrisa inútil. Noté sus pómulos como bolas de billar, su maxilar filoso e instantáneamente pensé en un personaje de Conan Doyle. Escogió un libro y se dirigió a la caja. Trabajosamente extrajo del bolsillo el dinero y pagó. Salió rápidamente, sin advertir que un par de hojas se le cayeron al sacar los billetes. Amparado en el vaivén de los clientes me apoderé de esos papeles y eché un vistazo: era un seguro de vida con un curioso anexo.

Salí a la calle, llovía intensamente. El hombre del gabán ya había empezado a trepar la avenida hacia la esquina. Comencé a seguirlo. Inquieto y feliz, tratando de adivinar una historia que no sabía cómo continuaría pero que ya no podía dejar.

Ejercicio 2

Ejercicio 1 Comentario »

Informe micropatológico del paciente

El cuerpo del editor encontrado inconsciente en su departamento se hallaba recubierto por una sustancia infecciosa identificada como MBP. Al analizar esta entidad, comprobamos que contiene 18 microorganismos, 17 de ellos aún vivos. Aunque las partículas responden a un patrón común, movido por una maquinaria de metástasis basada en la fuerza de sus efectos finales, el personal médico, siguiendo la famosa clasificación de Baltimore, ha establecido dos grupos.

El primero contiene organismos de formación reciente, de estructura compleja pero fácil de analizar. Se adhieren al medio físico con fuerza e intentan actuar de manera progresiva, socavando gradualmente los órganos y los sentidos del afectado.

En el segundo conjunto hay diminutas entidades biológicas, cuyos genomas parecen haberse formado hace bastante tiempo*. Estos microbios, aunque de apariencia excesivamente recargada, son débiles en sí mismos y necesitan de los elementos del primer grupo para actuar sobre la sensibilidad del paciente. Analizados de forma individual, algunos microorganismos de este segundo grupo no llegan a conectar en el cuerpo por falta de desarrollo. Los científicos seguirán estudiando estos elementos del segundo grupo porque a corto plazo el virus puede encontrar la manera de depurar sus compuestos y simplificarlos. Estas microcélulas podrían mutar en elementos depurados de agentes residuales, reorganizarse de manera efectiva y madurar hasta completar un todo vírico potente.

Hipótesis: Según su historial, el organismo del editor está preparado para soportar un virus de características más amplias y multiformes, es decir, un tipo de infección basada en efectos constantes y compuesta de elementos secundarios que interaccionen con otros agentes externos. Sin embargo, su cuerpo es poco apto para alojar sin riesgo un sistema cerrado del tipo de virus al que pertenece MBP. Un sistema que a simple vista posee un campo de acción más reducido pero que, al mismo tiempo, dispone de una efectividad de corto alcance que puede ser muy precisa a la hora de minar las defensas del paciente.

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*Revancha, Hábitos de ausencia, Rosas en un mar de estiércol, Decisión, Del otro lado, Desvaríos y Evocaciones.

Relato: La última isla

Ejercicio 6 Comentarios »

Llegamos a Mundos Bajo Palabras de madrugada. Yo tenía la absurda certeza de que alguien no regresaría de ese archipiélago de historias (mi problema médico me vuelve receloso). Primero anclamos en las playas de El vino de los dolores exquisitos. Allí bebimos y bailamos, contagiados por el ambiente libertino de esa ínsula. Luego desembarcamos en Rattus, donde encontramos la costa repleta de roedores lampiños que nos miraban con primitiva voracidad. Huimos con el terror estampado en la cara y mordidas feroces en el cuerpo.

Decidimos conocer rápidamente varias islas. El archipiélago tenía pequeños cayos habitados por seres melancólicos condenados a un destino circular y, sospecho, suicidas eternos y cobardes. Recuerdo esos islotes: Decisión, El Jugador, Hábitos de Ausencias, Revancha

Nuestro mapa marcaba las islas mortales: Cuidados, La Certeza del Sepulturero y Liberación. De allí, nos habían prevenido, nadie sale vivo. Ignoramos esos territorios y llegamos a la isla final: Mis Muertes. Acá me quedo, dije. Te acompañamos, exclamaron algunos de mis hombres. No, contesté, allí hay poco que ver, conozco esa historia… y ustedes seguro que también han leído El entierro prematuro de Poe.

Retrato del archipiélago

Ejercicio Comentarios desactivados

He invertido el orden de los ejercicios para no adelantar con esta explicación el final del relato anterior.

Mundos bajo palabras es un archipiélago en donde el juego, la muerte, el amor, los tenaces recuerdos, la locura y el inexorable destino, están presentes en las dieciocho islas que lo integran. Evidentemente cada una tiene su propia lógica y los temas que he nombrado cobran mayor o menor protagonismo según el temperamento de los personajes que la habitan.

En el relato del ejercicio (La última isla) creo que queda claro por qué he decidido eliminar Mis Muertes de este conjunto de historias. Solo puedo agregar que, además de esta razón de peso, el cuento no tiene un tono que lo defina (los giros humorísticos irrumpen con mucho ruido en la geografía del relato), sus diálogos son un tanto artificiales y las elevaciones que en el paisaje produce el exceso de adjetivación se podrían haber depurado bastante. Por todo lo expuesto, y aunque el personaje de la mini ficción anterior se quede a vivir allí, en mi archipiélago de pequeñas narraciones Mis Muertes ya no cuenta.

Bienvenidos

Presentación Comentarios desactivados

Damas y caballeros, bienvenidos. Zarparemos enseguida. Vamos a contarnos historias toda la noche, vamos a cazar palabras al vuelo y atravesar este mar que nos ruge desde la pantalla. Intentaremos robar con elegancia, hacer los trucos que nos divierten y escribir hasta el último knock-out. Estamos listos para el viaje. Aunque el destino aún no esté muy claro y la brújula nos mienta todo el tiempo, simulemos que vamos hacia alguna parte, que llegaremos a cualquier puerto… al fin de cuentas no tenemos nada que perder, y pronto amanecerá. Juguemos.

Timoteo Carrillo

Timoteo Carrillo

Biografía 1 Comentario »

Timoteo Carrillo (“Taquito” para los amigos) nació en Cuatrovientos, un modesto paraje del interior de la provincia de Buenos Aires. Empezó a escribir en la década del sesenta en periódicos y revistas alternativas pero siempre teniendo claras sus ambiciones. Por esa época, Carrillo se movió por las editoriales, convenció a libreros (la leyenda insiste en que con muy malos modales y amenazas) y logró hacerse con algunos pequeños concursos que le dieron cierta reputación. La suerte lo tocó en 1971. Ese año Carrillo obtuvo el primer premio importante de su carrera literaria con la novela La vida impostada de un ratón de laboratorio. Durante la ceremonia de entrega de ese galardón (el prestigioso Country de Las Américas), Carrillo golpeó a dos de los jurados por considerar que las palabras con las que describieron su novela eran una sarta de idioteces (“La novela no es una metáfora del capitalismo y de la deshumanización del hombre, es la vida de un ratón de laboratorio, ¡hombres necios!”, les gritó Timoteo esa noche mientras les aplicaba unos puñetazos bárbaros). El jurado que se salvó de la agresión decidió quitarle el premio y la editorial se negó a publicar su obra. Comenzó entonces un persistente derrotero por la literatura vernácula que lo llevaría en pocos años a convertirse en escritor de culto, sobre todo con la publicación de los libros de cuentos El que pega primero pega dos veces y Relatos para un hombre que nunca leyó.

Cuando en 1980 quedó finalista del Premio Satélite (el más grande de habla hispana), cuentan que el jurado asistió a la ceremonia de entrega con guardaespaldas y también hay quienes dicen que hasta último momento se discutió la entrega del primer puesto. Sin embargo el criterio literario pudo más que el miedo y Carrillo obtuvo el primer premio por su novela ¡Me la banco! Sin escándalos pero a regañadientes, el escritor aceptó el premio aunque manifestó su disconformidad con el lunch que sirvieron en la ceremonia.

Carrillo está recluido desde hace más diez años en un lugar secreto. Algunos amigos que lo frecuentan aseguran que sólo escribe cuentos que luego lanza embotellados al mar y ensayos de corte anarquista que reparte en quermeses y fiestas populares (además, por supuesto, de despuntar el vicio en cuanto libro de quejas se le presenta). Su ostracismo ha privado al mundo de su buena literatura pero no faltan quienes surcan la mar en busca de cuentos embotellados o frecuentan fiestas barriales para descubrir algún panfleto que les revele la exquisita escritura del enorme Timoteo Carrillo.