Lovecrash
»Ir a la página principal



La antártica empieza aquí, por Aloysus Acker Estimado Aloysus: Decidí comentar tu libro sin detenerme en sus influencias (y menos todavía en aquella que tanto se ha mencionado) porque tu propósito, sin duda, es que los lectores reconozcamos ...
»Ir al blog taller

Ejercicio 1

Uncategorized Comentarios desactivados

Mi conjunto de cuentos, islas de ese archipiélago a la deriva titulado “Los graduados” con más premura que instinto, tiene un armazón conceptual. Todos nos traen algo de juventud perdida. El viaje inaugural impulsado por los alisios del Caribe colombiano empieza por 1989, donde debemos terminar una cuestión con un malogrado amigo, sobreviviente de la guerra urbana de los 80 y recluido en una casona vieja y mohosa. El siguiente destino, Los graduados nos arroja entre un grupo de egresados salvajes en la isla de San Andrés. Escapamos de allí con una resaca tóxica y feliz y aterrizamos en La elección del fielder para el casamiento de una prima con quien compartimos un amor adolescente. El abuelo y un deporte abandonado en la infancia parecen entonces recordarnos una lección vital. Otros cuentos, otras islas aún inaccesibles, se acercan al archipiélago buscando su lugar. Uno de ellos quiere contar de una decisión violenta, contraria al designio paterno. Otro de la férrea resistencia de un joven cartagenero a dejar su peculiar estilo de vida. Ojalá pueda compartirlos con ustedes.

Hermanos mayores, hermanos menores, un cuento sobre la guerra quizás desentona ahora del conjunto y elijo eliminarlo.

Bienvenida

Uncategorized Comentarios desactivados

Bienvenidos a todos, lectores, colegas y jurado a este blog y gracias por acompañarme en este concurso-taller. Sus opiniones serán bien recibidas. No tengo otra presentación que estos cuentos –hoy apenas cúmulos de letras, tierra y sangre– que someto al escrutinio del que se anime a viajar por ellos.

Los mejores deseos para los demás participantes.

Hasta pronto.

Lovecrash

Biografía 2 Comentarios »

Según una biografía cuanto menos resbalosa, John Carlos Lovecrash nació a principios de los 70 en un primitivo pueblo del Caribe; es hijo natural de un enfermero estadounidense del barco hospital HOPE y una nativa Zenú, de ahí su particular apellido extranjero. Eso sólo, el apellido, quedó de su padre gringo desaparecido en las instancias de una vocación incontenible de seguir dando vida en los rincones más necesitados de nuestra Latinoamérica profunda. J.C. vivió una infancia feliz, abstraído de su pacífica pobreza por la lectura obsesiva de las historietas mejicanas que llegaban de la ciudad una vez por mes vía chalupa: Kalimán (el hombre increíble), Águila Solitaria, Arandú (Príncipe de la selva), El Santo y Blue Demon, Orión El Atlante, Memín Pinguin… La primera juventud lo encontró ostrácico en sus fantasías de superhéroes y el primer intento de abandonar su caserío hacia la adultez se vio frustrado por el temor ante la visión de la guerra intestina y eterna, real, que azota a su país. Lovecrash permanece hoy todavía en su pueblo natal bloqueado por frentes guerrilleros. Sólo accede al mundo a través de la única computadora con internet en los alrededores, en un mínimo local de una población cercana a la que llega luego de navegar dos horas en su chalupa, río abajo. Nada, sin embargo, le quita el entusiasmo de participar en este concurso literario.