Noticias desde el fin del mundo, Finis Terrea, como le decían los conquistadores a Chile durante la Colonia, país en el que estoy momentáneamente detenido:  hace una semana se suicidó el hijo del comentarista deportivo más popular y querido del país. Saltó desde un departamento en un décimo piso. Tenía 32 años y -al igual que su padre- era colorín, como le dicen aquí a los pelirrojos. Encontraron algo parecido a una nota suicida en su motocicleta. Vean Into the Wild, dice la carta dirigida a su familia, en la cual también pide que cremen su cuerpo y esparzan sus cenizas sobre Santiago, una cuidad construida entre los valles formados por la Cordillera de Los Andes y la Cordillera de la Costa, parecido levemente al valle de Oaxaca.

La teleserie del momento, que se transmite por Televisión Nacional, trata sobre una niña que es raptada y violada por su tío y luego asesinada por su tía. Se llama “¿Dónde está Elisa?”. Por la mañana, mientras camino por la ciudad, veo la pregunta repetida en los carteles de los buses, en las paradas del metro, en revistas, diarios y gigantescos paneles de publicidad sobre los cerros, ¿Dónde está Elisa? ¿Dónde está Elisa? ¿Dónde está Elisa?

Far away, far away, are not all lovely things far away?

Lou Reed, The Valley of Unrest