Hay ángeles negros y diablos azules. Los primeros perdieron el paraíso, los segundos se redimieron de su infierno. Malditos unos y otros para los de su especie.
Existe la leyenda acerca de una diablesa azul a la que tentaron con la promesa de crear. Traicionó a los suyos y se encontró con una bolsita en la mano. Contenía veintinueve caracteres extraños, grabados en dados de madera. Su tentador le explicó que con ellos podía crear “palabras” y, combinándolas, oraciones que dieran lugar a “historias”. Así que la diablesa comenzó a jugar con las piezas; tenía toda una eternidad por delante.
Ésta es mi historia, la historia de Blue. En mí resuena, con dolorosa certeza, aquella famosa imprecación: “¡Escribid, escribid malditos!”