Xemióptera

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Ceremonia de premiación de Caza de Letras
La premiación del Segundo Virtuality Literario Caza de Letras se realizará el domingo 30 de noviembre a las 8:00 de la noche, como parte de las actividades de la Feria ...
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Despedida de caza, ¡pero el bicho continúa!

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Estimados compañeros y lectores de caza:

Así es, he sido descalificada. Desde que comenzó el concurso he estado reescribiendo mi novela (tarea nada sencilla) con miras a mejorar, pero por cuestiones de tiempo (trabajo) las horas que me quedaban para pulir y escribir nuevos capítulos no me fue suficiente. Gracias a muchas de las apreciaciones que me han realizado en este blog, mi novela se ha enriquecido. Los invito a seguir con este proceso de retroalimentación en:
http://elbichonegro.blogspot.com
Donde seguiré escribiendo, escuchando sus aportaciones y entregándoles cada semana una parte más de esta historia.

Los posteos podrán encontrarlas a partir del lunes 27 de octubre y claro, por cuestiones de tiempo, las entregas no serán tan grandes como aquí.

Les deseo mucha suerte a los que se quedan, a los que se irán y a los que se fueron.
Este bichito muda sus chivas.

¡Un saludo a todos!

P.S: Ciencia, el diálogo entre la Chaparra y Andrea está pendiente ;)
P.S2: Toru, ¡venga!, estuve votando x ti cuando te nominaron jeje

[Xemióptera]

“Un instante” (ejercicio para nominados)

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Andrea bajó las escaleras del edificio, no pudo aguantarlo más. Los ruidos del departamento formaron una gigantesca bola que estaba a punto de caerle encima: las latas de cerveza al destaparse, los sosos chistes de Miguel, los eructos de Pablo, la voz del cronista de deportes que en el escándalo de los decibeles gritaba: ¡aficionados que viven la intensidad del fútbol! Andrea tuvo que salir. Su cuerpo le pedía aire, soledad y una larga caminata a solo un mes de haberse mudado con Miguel.
Tenía 21 años.

Se paró frente a un aparador tapizado de litografías impresionistas. Al recorrer con la mirada a Renoir, Degas, Cassatt y Monet, encontró a una mujer con un vestido blanco que le ondeaba con suavidad, mientras el sol teñía de amarillo ocre el contorno de su espalda. Una mujer que a pesar de ser la protagonista del cuadro tenía la mirada lejana, como si en realidad no hubiera querido ser inmortalizada por un pintor francés. A Andrea no le hubiera importado ser retratada si el artista le hubiera regalado el paisaje de largas pinceladas verdes, manchones blancos sobre azul cerúleo, el campo silencioso, la soledad de la joven de la sombrilla.

Andrea continuaba parada frente al aparador cuando comenzó a llover. Entonces recordó la primera vez que se supo completamente sola: caminos y calles perdidas, ecos en las suelas y en la mente. Toda ella mojada del firmamento nublado, de la melancolía que terminaba en la comisura de sus labios. Estaba sola y lo disfrutaba. Se regocijaba con el estrujo frío de la calle, con la resonancia de sus zapatos viejos y gastados en la acera. Una pisada, un latido. Zapatos y corazón que caminaban en un compás veloz y hueco. El contacto entre el calcetín y el pie le produjo ampollas que cada vez se hacían más dolorosas, grandes y rosadas cuando se sumergían en la suciedad de los charcos. Pero Andrea estaba sola y lo disfrutó. No dejaba de sonreír con sus múltiples reiteraciones de lluvia, soledad, regocijo, calles, ecos, zapatos, suelas, charcos, suciedad, ampollas.

Andrea quitó la mirada del cuadro de Monet y quiso repetir la experiencia. Ya vería la forma de adaptar ese campo impresionista al tráfico de la ciudad.

Corrección 2/7 de: (se quedó sin título también)

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SEIS
Ethan escapó a la playa para olvidarse del rostro de ojos grandes y acabó tropezándose con un cadáver de siete años. Debe ser la música de Diana Krall que ha estado escuchando desde el atardecer y que lo tiene hipnotizado con su efecto azul, o acaso es Ethan quien prefiere ocupar su mente en el esqueleto y no en la mujer que quiere exiliar de su memoria. El esqueleto ya dolió, ya sanó, y tiene unas cuantas capas de barniz azul, pero la mujer que aún vive y juega a hacerse la muerta aún no ha sido barnizada.
A pesar de que el verano en el que murió Adriana fue uno de los más calurosos, el cuerpo de Ethan reaccionó como si se encontrara en un día de invierno. Ethan no sólo juró ver que sacaba vaho de la boca en una habitación de 30°C, también tenía la sensación de la piel chinita, los labios resecos y la punta de la nariz congelada. Pero más allá del frío, lo que le molestaba era el hedor de la gente. Detestaba tener que soportar ese olor que expiden las personas cuando se aglomeran en un lugar cerrado: el aire deja de circular, las fosas nasales se irritan de cierto escozor, y las ventanas terminan empañándose.
En esa concurrencia de noventa personas, Ethan era el único que se llevaba las manos a la boca para calentarlas. Su palidez también sobresalía de las mejillas chapeadas de los demás. Quizás la blancura de su rostro intentaba asemejarlo a Adriana. Si ella estaba sola y él también, ¿por qué no podían parecer marido y mujer en ese último momento? Después de todo, serían las últimas horas en las que Ethan le vería la cara, los pocos minutos en los que la memoria colectiva recordaría que algún día estuvieron casados. Tal vez así, los demás no olvidarían su matrimonio tan rápido y no comenzarían a fastidiarlo con es hora de rehacer tu vida. Pero cómo lo lograría, de dónde sacaría materia prima para intentarlo si sólo le quedaban algunas tiras de piel. Para Ethan, la vida había terminado y no tenía planes de afrontar la realidad.
O tal vez sí… en la barra de una cantina.
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Ejercicio 7: Ciencia Vudú

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Ciencia Vudú:

Me gusta mucho el lenguaje que empleas y cómo lo dosificas, pues permite que la lectura sea fluida y que el mundo que planteas sea congruente, que se sienta más real y cotidiano. También me parecen muy acertadas las referencias musicales, ya que la música es un buen recurso de identificación. Sin embargo, en esta tercera entrega me esperaba más acción, un conflicto que sacuda el mundo de la chaparra, pues a pesar de que hay muchas descripciones y anécdotas muy bien logradas, el que todo se mantenga igual comienza a volverse tedioso porque no va hacia ningún lado. Quiero decir, aunque sea una historia que refleje la mediocridad, debe avanzar. Tal vez, el personaje de la hermana pueda ser un buen elemento para darle un giro a la historia, pero habrá que darle el tratamiento adecuado para que no se coma en protagonismo a la chaparra, quien se ve muy instalada en donde está y hasta ahora, no ha dado ninguna señal de querer moverse.
Un detalle: usas mucho la palabra panfleto y hay veces que no hay mucha claridad en los diálogos. Luego me confundía y no sabía quién decía qué.

Suerte y slds.
[Xemióptera]

Ejercicio 6: “Entomología avanzada”

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Aquel cuerpo tirado en el barranco se llamaba Margarita, o al menos conservó la apariencia de ese nombre hasta que las moscas y otros dípteros la infestaron con larvas. Cuando pasaron nueve meses, las grasas corporales de Margarita se fermentaron, y al mes siguiente, la pestilencia del sulfuro de hidrógeno que comenzó a expeler, atrajo a cientos de gusanos y pequeñas moscas brillantes. Durante dos años, ningún humano pudo hallarla, sólo los insectos y los animales carroñeros que llegaban para alimentarse.

Cuando el Bicho Negro la encontró, le faltaba poco para estar totalmente descarnada, entonces escaló su pie derecho hasta llegar a la cima de la falangeta más alta. Frente a él, había una vasta llanura de tejido óseo. Descendió del pie y caminó por la tibia hasta que sus mandíbulas encontraron algunos restos de carne dura.

Sin embargo, el Bicho llegó en el estado de descomposición más avanzado de Margarita y los huesos que alguna vez funcionaron como un soporte estructural, también se impregnaron con lo más recóndito de ella. A medida que el Bicho Negro exploraba el cuerpo, el tórax se le iba hinchando, pues del fémur absorbió el sufrimiento, del pubis la soledad, de las vértebras el delirio de persecución, y del húmero la inseguridad. Entonces el Bicho acabó de inflamarse y las convulsiones que lo atacaron terminaron por dejarlo boca arriba. Al cabo de unas horas, cuando pudo moverse para regresar hacia su posición natural, no sólo había aumentado de tamaño. Lo más envenenado de ella le hizo las patas más peludas, ennegreció sus élitros, y sus mandíbulas (ya de por sí poderosas) adquirieron tal fuerza que podrían desgarrar una envoltura de plástico.

Ejercicio 4: Buzo de nostalgias y Encobijado

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*Mis observaciones sobre sus segundas entregas:

BUZO DE NOSTALGIAS
2/7

En general, siento que en el resumen incluiste a más personajes y hasta ahora, solo te has enfocado en dos. El farolero ya no ha salido y el recurso del faro como hilo conductor de la historia no veo de dónde. A estas alturas de la historia, creo que ya deberíamos saber más sobre los demás personajes.
Sobre tus diálogos… no por usar palabras coloquiales y comunes, son creíbles. En este sentido, toma en cuenta la sugerencia de Mónica Lavín sobre observar a la gente, te va a servir mucho.
Me gusta que Mark se la pase tomando fotografías de eventos vacíos, pero no digas que es porque está deprimido, triste o frustrado. Es más que evidente que si lo hace, es porque algo no está bien.
Cuida mucho los adjetivos que usas porque a veces están mal empleados o el uso excesivo, empaña la imagen que querías pintar.

Te pongo algunos de los detalles que encontré:
- “La noche comenzaba a caer y Santiago se sentía agotado” (pag. 1) - describe
cómo se sentía, no digas que estaba agotado.
- “La mirada ácida y penetrante del hombre” - (pag. 1) ¿ácida? no me parecer
el mejor adjetivo para lo que quieres decir. Con penetrante es suficiente.
- “Tomó la tasa” (pag. 2) - taza
- “Como pareja tenían muchos pleitos derivados de la obsesión de Jorge por su
trabajo” (pag. 4) Esta oración es muy explicativa, ya lo sabemos desde la primera
entrega y en la oración anterios, lo das a entender.
- “Con el tiempo, Lucía aprendió que en la vida todo se reduce al PODER. Descubrió,
con un dejo de amargura, que las relaciones de pareja también se someten a las
reglas de la negociación y sobre todo del PODER. Le bastaron algunos duros
golpes para darse cuenta de aquello y para que su idea romántica del amor se
fuera diluyendo poco a poco. Todo, absolutamente todo tenía que ver con el
PODER”. - demasiado, demasiado, demasiado, repetitivo: todo se reduce al poder.
Con esa oración se entiende todo.
- “Lucía no era tan incrédula para pensar que el matrimonio sería la solución a sus
problemas o el candor a su vida” (pag.6) - más bien, ¿no era tan crédula no?, y
no es el adjetivo más apropiado, tal vez ingenua…
- “angustia: Un” (pag. 7) - dos puntos y seguido: minúscula

ENCOBIJADO DEL NORTE
2/7

En general, me gustó más esta segunda entrega porque tiene más descripciones de los personajes y de los escenarios. Sin embargo, a ratos me da la sensación que más que una novela, estoy leyendo un reportaje. Creo que tiene que ver por cómo está estructurada (ojo, no por tu estilo). Cuando estás picado leyendo sobre Esteban, Domingo, y el egipcio, de pronto metes a las muertas y esas inserciones tan abruptas son las que desbalancean. Yo pensaba que en la primera parte (Ellas), te ibas a enfocar precisamente en las muertes, entonces ya no entendí cuál fue la intención de esa parte.

Por otro lado, te marco unos detalles:
- “Bikini de dos piezas” (pag. 27) - el bikini es de dos piezas. En bikini nada más.
- “No fue su movimiento sensual el que lo hizo sentir algo más que el latigazo
de la lujuria en su vientre” (pag. 29) siento que está muy rebuscada esta frase
en comparación al resto de la narración.
- “Un escupitajo por otro” (pag. 37) - sobra
- “El incipiente otoño no alejaba todavía las temperaturas veraniegas ni la
reverberancia del sol sobre los vidrios de los autos” - (pag. 40) demasiados
adejtivos, me marea.
- “El juez de lo penal dicta” (pag. 42), “Blanca, la cholita que lo acusara en falso
del delito de violación, abandona la ciudad para refugiarse en Torreón,
Coahuila. Teme represalias” (pag. 43) - cuida los tiempos verbales, tienes varias
así.

Por cuestión de espacio, no puedo ahondar tanto en sus lecturas, pero si tienen
dudas o quieren que me explique mejor, aquí ando. Sólo dejen un comentario.

[Xemióptera]

Ejercicio 3: corrección de la primera entrega

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*Marco con negritas los ajustes.

[Xemióptera]

 El libro del bicho negro

UNO

La última vez que Andrea usó sus piernas para correr fue hace tres meses. No es que haya sufrido un accidente y le hayan quedado inútiles, pero desde que se mudó a casa de su madre se ha mantenido inmóvil, como si fuera la figura de una estampa postal. Lo único que se ha dedicado a hacer es a estar acostada y a leer.

También ha querido escribirle una carta a Él, de quien huyó sin razón aparente, aunque las hojas blancas permanecen en la mesa sin que ella se atreva a tocarlas. ¿Es un insecto quien la está deteniendo? Andrea no se atreve a quitarlo de las hojas. Para ella, lo mejor es observar las mariposas a cierta distancia, aunque eso que está ahí, diste de ser una.

La mayoría de la gente que conoce no tolera a los insectos en casa. Sean grandes, pequeños, repulsivos, inocuos, sólo se miran para después matarlos: las hormigas en la alacena, una tijerilla en el lavabo, las moscas que rondan la fruta, un ciempiés que pasea en el techo… Casi nadie los soporta y ella no es la excepción, aunque tiene por compañero a uno grande, oscuro y acorazado.

Un Bicho Negro.

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2/7: el corral se volteó

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Escribir sin bozal ni cuerdas que aten a un poste de luz. Soltarse como en un corral en el que se aprende a caminar. Aventarse de lado a lado, ¿qué más da? El corral puede voltearse, dicen. Pero las redes no son invulnerables a los dientes: ya mordisquearon los hilos e hicieron un hoyo gigantesco por el cual se puede salir.

Comparto con ustedes mi experiencia creativa de hoy (arriba en cursivas) y la segunda entrega (2/7, columna derecha) donde encontrarán lunares bailarines carroñeros y un Bicho negro vouyerista.

[Xemióptera]

Observaciones previas al ejercicio 3

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Nuestro próximo ejercicio será la corrección de la primera entrega.
Antes de que postee la entrega 1/7 en el blog, les presento de manera muy resumida, algunos comentarios sobre “El libro del Bicho Negro”:

Alberto Chimal
- Redacción imprecisa: sustantivos, adjetivos y preposiciones que no son usadas del modo más correcto. “Hay que revisar las oraciones que buscan dirigir con precisión la imaginación del lector hacia algo muy concreto”.
- Largas extensiones de palabrería, es decir, menos reflexiones por parte del narrador.
- Esta voz narrativa que opina de más, repercute en los puntos de vista, es decir, califica de más los sucesos sin que haga falta.
- ¿Buscas un español neutro?
[Xemióptera]: no, no lo busco.
¿Hay mucho más por saber de lo que sucede o sucedió entre Andrea y Miguel?
[Xemióptera]: sí, en las siguientes entregas se ahondará más en la inmovilidad de Andrea y que su relación con Miguel es un espejo.
- Indagación mayor en la angustia de Andrea.
[Xemióptera]: en las siguientes entregas, se revelará un poco más.

http://cazadeletras.unam.mx/blog08/taller/?p=62

Mónica Lavín:
- El tono está asentado desde las percepciones de la realidad de Andrea y Ethan. La melancolía parece ser una cuerda que se tensa para que anticipemos el encuentro de estos dos personajes sin saber si será afortunado o no.
- La estructura parece estar aquí planteada, ese penduleo de uno a otro personaje.
- Una historia de desencuentros e insatisfacciones afincada en lo cotidiano. Las atmósferas están puestas y hay imágenes muy afortunadas. Es muy buena la descripción de la pelea de Ethan y el Bicho negro; el mimetismo de Andrea con el sillón.
- “Cuando escribimos buscamos imágenes distintas. Usamos metáforas, analogías. Observo que las tuyas tienen que ver con lo cotidiano, lo cual va bien al tono de tu novela”. Pero hay que trabajar aquellas que no sean tan afortunadas como el que a Ethan se le derritan las piernas como margarina.
- La escritura es fluida, el ritmo pausado, la “lente” narrativa hace close ups, pero hay momentos en donde se tropieza la escritura.
- Las repeticiones deben ser deliberadas, sino cada oración debe añadir algo.
- Cuidado con el uso de pronombres demostrativos: éste, estos, etc. Empañan la
limpieza de la prosa.

http://cazadeletras.unam.mx/blog08/taller/?p=256

Toru Watanabe:
- Al principio me costó trabajo aceptar las actitudes “humanas” de este ser exoesquelético, por ejemplo cómo se comporta o si la mira (porque aunque sé que los insectos miran, en realidad los bichos nomás están). Poco a poco comprendo que es la subjetividad de los personajes la que le atribuye actitudes que hacen juego con ellos.
- Andrea es una mujer que adivino joven y aún así acabada. A mí, por lo pronto, me oprime su opresión. La veo más dibujada que Ethan.
- Quisiera ver a Andrea avanzar, moverse, que deje de estar tan inmersa en ella.
[Xemióptera]: Andrea es así por naturaleza, pero gracias a este comentario, hice un ajuste que será evidente más adelante.

http://cazadeletras.unam.mx/blog08/04/?p=23

Ustedes lectores:
Lenna: Hay algo en el tema de tu novela que me inquieta, sin embargo (y hablo sólo por mí) hay algo en tu escritura que no me ha atrapado, quizá quieras ser tan explícita en varias cosas que en realidad te vuelves un poco extensa, pero cansada…
Jdevictoria: tus símiles son algo excéntricos, por no decir desafortunados.

Yo:
Coincido con todos en que tengo algunos símiles desafortunados; también en que tenga algunos adjetivos, sustantivos y preposiciones mal empleados. Por las descripciones no lo sé, me gusta ser pausada, supongo que así es mi estilo, sin embargo, entiendo también que ser demasiado exhaustiva lleva al texto a un estado de coma. Ser más concisa, creo que esta simple palabra se resume todo.

Dicho de otro manera, estos son los cambios que deberán ver reflejados en la corrección de mi entrega 1/7.

Un saludo a todos que se agradecen sus apreciaciones
[Xemióptera]

“La muerte caracol”, Ave Aura

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Ave Aura, te desgloso mis comentarios por puntos:

- Si desde el resumen nos estás diciendo que el protagonista es Carlos Sobera, en esta primera entrega todo el protagónico recae en el asesino del caracol. También me pareció que en las primeras dos cuartillas, la voz del asesino era más débil, melancólica, hasta un poco esquizofrénica, pero conforme va interactuando con las personas es como si fuera otra persona: agresivo, arrogante, calculador y muy elocuente. Creo que deberías trabajar un poco más en la presentación inicial del asesino. Por otra parte, el recurso de “Él me decía que hacer” me parece incongruente porque el asesino del caracol parece ser conciente de sus actos sin la necesidad de una voz interior que desconoce. Me metí a leer biografías de asesinos seriales y muchos incluso sabían que lo que estaban haciendo estaba mal y eso era lo que les excitaba, otros siempre estuvieron conscientes de sus actos y nunca se arrepintieron, y a otros se les desató su patología hasta los 40 años. El recurso de la otra voz me parece trillado.

- Sobre el cambio de los narradores, en teoría, el del libro del asesino del caracol y el de la historia de Carlos Sobera es diferente, y no obstante, parece que es el asesino del caracol quien relata la historia de Carlos Sobera. Aquí debes emplear estilos diferentes porque al autor que escribió el libro del asesino del caracol no puede sonar igual. Lo veo de esta forma: sino hicieras la indicación de cambio con las cursivas, seguiríamos pensando que estamos en la misma historia.

- Leí los comentarios que te han hecho y muchos lectores te dicen que parece más el boceto de una película hollywoodense. Yo no lo creo porque las posibilidades que tienes para explorar la psicología de un asesino son infinitas: descripción de sensaciones al matar, lo que le genera ver sangre o imaginar a su víctima con los labios azules. Incluso ese pasaje de cuando el asesino era un niño y vio el accidente, es inquietante, pero podría serlo más si ahondaras un poco más en tus descripciones. Es cierto que el asesino es de voz cortante, pero cuando viaja hacia atrás, sus recuerdos están ahí y es él quien debe inquietarnos con eso.

- Cuida mucho al personaje de Carlos Sobera, que sea él y no el asesino del caracol, quien lleve la voz cantante. Esteban debe funcionar como esa voz, no quien le coma el protagonismo. Lo interesante de tu historia (como lo planteaste en el resumen), es ahondar en la psicología de Carlos y de su relación con el libro que está leyendo: ¿cómo está influyendo en él?, ¿en qué sentido se identifica con el asesino? Los saltos de una historia a otra son un elemento valioso que tienes. Úsalos de las formas más inimaginables.

Estos son algunas observaciones en cuanto a forma:

1. “A ver, saco mi maleta del clóset” (pag. 4).
¿A ver? Desafortunado comienzo de párrafo.

2. —No, mmm… ¿conoces el café del cine Metropolitano? —¿Metro
por el ano?… (pag. 3)
Mmm… no creo que ni al asesino le haya dado risa.

3. Creo que para ser narrador en primera (el asesino), de repente saca unas frases muy hechas: pulsación dolorosa, cascada helada…

4. Qué tontas son las chicas (pag. 5)
Qué estúpidas, que pendejas, que imbéciles. “Tontas” no es una palabra de Esteban.

5. Cuida más las comas. Tu estilo es así, y está bien, pero también existe el punto
y seguido. No por ello va a dejar de hablar golpeado el personaje.

6. la altivez se le va en un tris (pag. 11)
¿en un tris? Mmm… no se escucha nada nada bien.

Esto es todo, tienes un buen arranque. Veamos como se desarrolla en la segunda entrega. Espero que mis observaciones te sean útiles. Cualquier duda, aquí ando.

¡Suerte!